Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 9, Núm. 17 (Ed. Ene  Jun  
026) ISSN: 2737-6273  
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Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
DENGUE Y SUS COMPLICACIONES CLÍNICAS: ACTUALIZACIÓN  
EPIDEMIOLÓGICA, CLÍNICA Y TERAPÉUTICA (2023-2026)  
DENGUE AND ITS CLINICAL COMPLICATIONS: AN EPIDEMIOLOGICAL,  
CLINICAL, AND THERAPEUTIC UPDATE (2023-2026)  
1
2
Chavarría-Cedeño Dolores Isabel ; Muñoz-Bowen Ángela Elinora ;  
3
Zambrano-Chavarría Jean Pierre  
1
2
3
Médico General, Ministerio de Salud Pública. Ecuador. Correo: jpzch_99@hotmail.com.  
Resumen  
El dengue continúa siendo una de las arbovirosis de mayor impacto en salud pública mundial,  
con una carga que se ha intensificado de forma sostenida durante la última década. La circulación  
simultánea de los cuatro serotipos del virus del dengue (DENV-1 a DENV-4), sumada a la  
expansión geográfica del vector Aedes aegypti y, en menor medida, de Aedes albopictus, llevó  
a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara en diciembre de 2023 la alerta de  
grado 3, el nivel más alto de su escala de emergencias sanitarias. Solo en 2024 se notificaron a  
la OMS cerca de 13 millones de casos y más de 8 700 defunciones en 90 países, una cifra que  
superó ampliamente el récord histórico de 6,5 millones de casos alcanzado en 2023. Ecuador no  
ha sido ajeno a esta tendencia: en 2024 el Ministerio de Salud Pública (MSP) reportó 61 352  
casos confirmados y 76 defunciones, 28 de ellas en niños, con Manabí, Napo, Guayas y Los  
Ríos entre las provincias más afectadas, situación que motivó la declaratoria de epidemia  
nacional en enero de 2025. El presente artículo actualiza la revisión previa sobre el cuadro clínico  
del dengue, incorporando el panorama epidemiológico 2023-2026, los criterios diagnósticos de  
laboratorio, las pautas vigentes de manejo clínico según la fase evolutiva de la enfermedad y el  
estado actual de las estrategias de prevención, control vectorial y vacunación, incluida la vacuna  
tetravalente TAK-003 (Qdenga®). Se concluye que, pese a los avances diagnósticos y a la  
disponibilidad de una vacuna de eficacia parcial y uso restringido, el control del dengue continúa  
dependiendo, en gran medida, del fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, del  
reconocimiento clínico oportuno de los signos de alarma y del control integrado del vector.  
Palabras claves: Dengue, cuadro clínico, epidemiología, diagnóstico, vacunas, Ecuador.  
Abstract  
Dengue remains one of the arboviral diseases with the greatest impact on global public health,  
with a burden that has intensified steadily over the past decade. The simultaneous circulation of  
the four dengue virus serotypes (DENV-1 to DENV-4), together with the geographic expansion of  
the Aedes aegypti vector and, to a lesser extent, Aedes albopictus, led the World Health  
Organization (WHO) to declare a grade 3 emergency in December 2023, the highest level on its  
emergency scale. In 2024 alone, nearly 13 million cases and more than 8,700 deaths were  
reported to WHO from 90 countries, far exceeding the historic record of 6.5 million cases reached  
in 2023. Ecuador has not been exempt from this trend: in 2024 the Ministry of Public Health (MSP)  
reported 61,352 confirmed cases and 76 deaths, 28 of them in children, with Manabí, Napo,  
Guayas, and Los Ríos among the most affected provinces, a situation that led to a national  
epidemic declaration in January 2025. This article updates the previous review of the clinical  
presentation of dengue, incorporating the 2023-2026 epidemiological picture, laboratory  
diagnostic criteria, current clinical management guidelines according to disease phase, and the  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 11 de marzo de 2026.  
Fecha de aceptación: 05 de mayo de 2026.  
Fecha de publicación: 05 de junio de 2026.  
912  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
current status of prevention, vector control, and vaccination strategies, including the tetravalent  
TAK-003 (Qdenga®) vaccine. It is concluded that, despite diagnostic advances and the  
availability of a partially effective, restricted-use vaccine, dengue control still depends largely on  
strengthened epidemiological surveillance, timely clinical recognition of warning signs, and  
integrated vector control.  
Keywords: Dengue, clinical picture, epidemiology, diagnosis, vaccines, Ecuador.  
que gran parte de la literatura clásica  
1. Introducción  
sobre el tema fue publicada. En  
diciembre de 2023, la OMS asignó al  
incremento mundial de casos de  
dengue el grado 3 de emergencia, el  
nivel más alto de su escala, y en  
junio de 2024 el marco de  
priorización de patógenos de la  
organización incluyó al virus del  
dengue (Orthoflavivirus denguei)  
entre los patógenos prioritarios en  
las seis regiones de la OMS  
Debido al crecimiento poblacional de  
su vector transmisor, su amplia  
distribución  
mundial,  
su  
alta  
morbilidad y a la disponibilidad  
todavía limitada de una vacuna con  
eficacia homogénea frente a los  
cuatro serotipos, el dengue se ha  
consolidado como uno de los  
mayores desafíos de salud pública  
para las instituciones sanitarias de  
los países tropicales y subtropicales  
(eClinicalMedicine,  
2024).  
Esta  
(
Nahed et al., 2023). La gravedad de  
reclasificación no constituye un dato  
meramente administrativo, sino que  
refleja el reconocimiento de que la  
la enfermedad puede variar desde  
un cuadro febril leve hasta el  
síndrome de choque por dengue y la  
fiebre hemorrágica del dengue,  
formas que pueden comprometer la  
vida del paciente en cuestión de  
horas si no se identifican a tiempo.  
Se sabe, además, que el dengue  
puede afectar simultáneamente  
varios sistemas orgánicos, incluidos  
el hepático, el cardiovascular y el  
neurológico (Tabassum et al., 2023).  
enfermedad  
ha  
dejado  
de  
comportarse como un problema  
estacional y focal para convertirse en  
una amenaza sanitaria de expansión  
global,  
favorecida  
por  
la  
urbanización no planificada, el  
cambio climático y el debilitamiento  
de los sistemas de vigilancia  
entomológica  
(eClinicalMedicine,  
2024). A ello se suma la creciente  
evidencia sobre comorbilidades que  
incrementan el riesgo de dengue  
grave, como la diabetes mellitus,  
La magnitud del problema se ha  
modificado sustancialmente desde  
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Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
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cuya prevalencia va en aumento  
precisamente en los países con  
mayor carga de dengue (Bisanzio et  
al., 2024). Por lo anterior, resulta  
necesario actualizar la revisión de  
cambio climático y la prolongación  
de las temporadas de lluvia (Bonna  
et al., 2023).  
La coexistencia de los cuatro  
serotipos del virus del dengue  
los  
distintos  
aspectos  
clínicos,  
(DENV-1, DENV-2, DENV-3  
y
epidemiológicos,  
diagnósticos,  
DENV-4) ha determinado que los  
brotes se vuelvan progresivamente  
más severos, en parte por el  
terapéuticos  
y
preventivos de la enfermedad,  
incorporando la evidencia generada  
entre 2023 y 2026.  
fenómeno  
de amplificación  
que  
secuenciales  
inmunológica  
infecciones  
ocurre  
en  
por  
2
. Desarrollo  
serotipos distintos (Bonna et al.,  
023). En 2023 se alcanzó, por  
primera vez en la historia, la cifra de  
,5 millones de casos notificados y  
2
2
.1. El dengue en el mundo:  
situación epidemiológica actual  
6
más de 6 800 defunciones a nivel  
mundial, con América del Sur como  
la región de mayor carga absoluta  
En  
las  
áreas  
tropicales  
y
subtropicales del planeta, el dengue  
continúa siendo uno de los mayores  
problemas de salud pública. Sus  
antecedentes históricos se remontan  
a la década de 1780, cuando se  
documentaron los primeros casos  
compatibles con la enfermedad en  
Asia, África y América. A diferencia  
de los patrones cíclicos observados  
durante buena parte del siglo XX, los  
brotes de dengue han aumentado de  
forma sostenida en frecuencia,  
extensión geográfica y gravedad en  
los últimos años, impulsados por la  
urbanización no planificada, el  
(3,9 millones de casos) y Brasil como  
el país con el mayor número de  
casos (3,1 millones), mientras que  
Asia registró la mayor letalidad  
relativa (Haider et al., 2024). En  
2024, el nuevo sistema mundial de  
vigilancia del dengue de la OMS  
reportó cerca de 13 millones de  
casos y más de 8 700 muertes en 90  
países, con la Región de las  
Américas concentrando más del 90  
%
de los casos notificados  
(eClinicalMedicine, 2024).  
914  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
El  
comportamiento  
de  
la  
se acumula en contenedores y  
llantas abandonadas constituye el  
criadero idóneo para esta especie, lo  
que facilita la propagación sostenida  
de la enfermedad incluso en  
periodos de aparente descenso.  
enfermedad, sin embargo, no ha sido  
lineal. Los reportes del Centro  
Europeo para la Prevención y el  
Control de las Enfermedades  
(ECDC) muestran que, desde 2025,  
varias regiones han experimentado  
una reducción marcada de casos  
respecto de los años previos: hacia  
marzo de 2026 la Organización  
2
.2. El dengue en Ecuador:  
panorama regional  
En Ecuador, el dengue reapareció  
como problema de salud pública a  
finales de 1988, tras décadas de  
control relativamente exitoso del  
vector, y desde entonces se han  
sucedido varios ciclos epidémicos  
que afectan principalmente a las  
zonas tropicales y subtropicales del  
país (Ministerio de Salud Pública del  
Ecuador [MSP], 2024a). En el  
Panamericana  
de  
la  
Salud  
documentó un descenso de 64 % en  
los casos frente al mismo periodo de  
2025 en la región de las Américas,  
mientras que países del sudeste  
asiático  
como  
Sri  
y
Lanka,  
Bangladesh, India  
Tailandia  
mantuvieron cifras comparables a  
las de años anteriores (ECDC,  
2026). Este patrón de altibajos  
territorio  
nacional  
circulan  
interanuales es consistente con la  
dinámica cíclica del dengue, en la  
actualmente tres de los cuatro  
serotipos del virus (DENV-1, DENV-  
que  
favorecidos por el recambio de  
serotipos circulantes por  
los  
picos  
epidémicos,  
2
y DENV-3), siendo este último de  
introducción más reciente en el país,  
con casos identificados en  
Esmeraldas Cotopaxi (MSP,  
024a).  
y
fenómenos climáticos como El Niño,  
suelen ir seguidos de periodos de  
menor transmisión (ECDC, 2026). El  
mosquito Aedes aegypti, principal  
vector del virus, se reproduce  
preferentemente en áreas urbanas  
densamente pobladas con sistemas  
de saneamiento deficientes (Mosleh  
et al., 2023); el agua estancada que  
y
2
La tendencia de los últimos años  
evidencia un crecimiento sostenido  
de la incidencia: en 2023 se  
notificaron  
27  
838  
casos  
confirmados a nivel nacional, cifra  
que se duplicó con creces en 2024,  
915  
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Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
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cuando el MSP registró 61 352 casos  
confirmados 76 defunciones  
tienen capacidad predictiva limitada  
y
frente a la dinámica actual de  
transmisión (Valencia González,  
2026). Esta evidencia refuerza la  
necesidad de complementar la  
vigilancia entomológica tradicional  
con estrategias de participación  
comunitaria, trampas de ovipostura y  
modelos predictivos basados en  
variables climáticas, en línea con lo  
señalado también para otros focos  
endémicos de la costa ecuatoriana  
(Ortega-López et al., 2024).  
asociadas, 28 de ellas en menores  
de edad (MSP, 2025a). Las  
provincias más afectadas durante  
ese año fueron Manabí, Napo,  
Guayas y Los Ríos (Expreso, 2025).  
Ante el incremento de casos  
observado en las primeras semanas  
de 2025, 3 400 casos notificados  
hasta la semana epidemiológica 4,  
con dos fallecidos, la Subsecretaría  
de Vigilancia, Prevención y Control  
Epidemiológico del MSP declaró  
formalmente la epidemia de dengue  
el 30 de enero de 2025 (Primicias,  
2.3. Cuadro clínico del dengue  
La enfermedad está ampliamente  
extendida en los trópicos  
subtrópicos del mundo y puede  
transportarse internacionalmente  
2025).  
Hacia  
la  
semana  
y
epidemiológica 10 de ese año, la  
cifra acumulada ascendía a 9 566  
casos confirmados, con Napo,  
desde países de alta endemicidad  
hacia países de baja endemicidad. El  
dengue puede presentarse de forma  
asintomática o manifestarse como  
un cuadro febril inespecífico, como  
fiebre del dengue clásica o, en su  
forma más grave, como fiebre  
hemorrágica del dengue, cuadro  
caracterizado por una fuga de  
plasma capaz de producir choque  
hipovolémico o síndrome de choque  
por dengue. Por esta razón, el  
Guayas  
provincias de mayor notificación  
MSP, 2025b).  
y
Manabí entre las  
(
Un hallazgo relevante de la vigilancia  
entomológica nacional es que los  
índices aédicos (Índice de Casa e  
Índice de Breteau) se mantienen por  
encima de los umbrales de riesgo en  
la región Costa, mientras que la  
Amazonía muestra una expansión  
creciente del vector, lo que sugiere  
que los métodos clásicos de  
vigilancia larvaria, aunque útiles,  
dengue  
también  
se  
conoce  
"fiebre  
coloquialmente  
como  
916  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
rompehuesos";  
sus  
síntomas  
abdominal intenso y continuo, vómito  
persistente, acumulación de líquidos  
(ascitis, derrame pleural), sangrado  
de mucosas, letargo o irritabilidad,  
hepatomegalia mayor a 2 cm y un  
clásicos incluyen un inicio repentino  
y agudo de fiebre alta, cefalea, dolor  
retroorbitario, mialgia y artralgia  
(Bhalerao et al., 2023). Los  
pacientes también pueden presentar  
incremento  
progresivo  
del  
erupción  
maculopapular  
y
hematocrito asociado a una caída  
rápida del recuento plaquetario  
linfadenopatía.  
(
Bhalerao et al., 2023; Lugo et al.,  
015). Finalmente, en la fase de  
recuperación se produce la  
Fases evolutivas de la enfermedad  
2
La guía de la Organización  
Panamericana de la Salud para el  
diagnóstico y tratamiento clínico del  
dengue, el chikungunya y el zika  
describe tres fases evolutivas que  
resultan clave para el manejo del  
paciente: la fase febril, la fase crítica  
y la fase de recuperación. Durante la  
fase febril, que suele durar entre dos  
y siete días, predominan la fiebre  
alta, la cefalea, las mialgias y la  
posible aparición de un exantema;  
en esta etapa el reto principal es  
diferenciar el dengue de otras  
enfermedades febriles agudas. La  
reabsorción gradual de los líquidos  
extravasados y la estabilización  
hemodinámica, aunque en ese  
periodo puede observarse una  
erupción cutánea característica  
descrita como "islas blancas en un  
mar rojo" y astenia prolongada.  
El espectro clínico del dengue varía  
ampliamente, desde infecciones  
autolimitadas hasta casos graves  
potencialmente mortales. Según  
Lugo et al. (2015), los síntomas de la  
infección por dengue pueden variar  
considerablemente entre pacientes;  
en sus formas más leves suelen  
incluir fiebre alta, cefalea, dolor  
articular y erupciones cutáneas.  
Aunque la mayoría de los pacientes  
se recupera completamente con  
atención médica adecuada y reposo,  
un subgrupo puede experimentar un  
curso más grave de la enfermedad  
fase  
habitualmente entre el tercer y el  
séptimo día de evolución,  
coincidiendo en muchos casos con el  
descenso de la fiebre  
defervescencia), y es en este  
crítica  
se  
presenta  
(
periodo cuando pueden aparecer los  
signos de alarma que anticipan la  
evolución hacia dengue grave: dolor  
917  
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Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
2
(
Hemachandra et al., 2023). Una  
particular, la comorbilidad entre  
dengue y diabetes mellitus ha sido  
señalada como una amenaza  
emergente de salud pública, pues la  
diabetes se asocia a un mayor riesgo  
de dengue grave y de mortalidad  
relacionada, y su prevalencia se  
proyecta en aumento precisamente  
en los países con mayor carga  
histórica de dengue (Bisanzio et al.,  
2024). La correlación entre puntajes  
clínicos de severidad y la evolución  
del paciente también ha sido  
documentada como una herramienta  
útil para anticipar complicaciones  
desde etapas tempranas de la  
atención (Hemachandra et al., 2023).  
complicación potencialmente mortal  
es el dengue grave, también  
conocido como fiebre hemorrágica  
del dengue (Pavlicich, 2016); el  
sangrado interno y externo asociado  
a esta forma clínica, junto con el  
incremento de la fiebre, puede  
desencadenar choque  
multiorgánica (Lugo & Pavlicich,  
014). Asimismo, se han descrito  
manifestaciones cardiovasculares  
atípicas, incluyendo alteraciones  
electrocardiográficas como  
y
falla  
2
bradicardia sinusal, bloqueos de  
rama y cambios inespecíficos del  
segmento ST-T, que deben buscarse  
activamente en pacientes con  
dengue, sobre todo en presencia de  
signos de alarma (Tabassum et al.,  
2.4. Diagnóstico de laboratorio  
El diagnóstico oportuno del dengue  
depende en gran medida de la fase  
clínica en la que se encuentre el  
paciente al momento de la consulta.  
Durante los primeros días de la  
enfermedad (fase febril), la detección  
2
023).  
Factores de riesgo para dengue  
grave  
Diversos estudios recientes han  
identificado  
factores  
que  
del  
antígeno  
NS1  
mediante  
o
incrementan el riesgo de progresión  
a dengue grave, entre ellos la  
infección secundaria por un serotipo  
heterólogo, los extremos de edad  
inmunocromatografía  
inmunoensayo enzimático permite  
identificar el virus desde las primeras  
24 a 48 horas de evolución, lo que  
(
lactantes y adultos mayores), el  
embarazo la presencia de  
comorbilidades metabólicas. En  
resulta  
crucial  
para  
anticipar  
y
complicaciones graves gracias a su  
alta sensibilidad y especificidad  
918  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
(
Colcan Ecuador, 2025). De manera  
complementaria, la detección de  
anticuerpos IgM es útil para  
confirmar infecciones recientes,  
mientras que la IgG permite  
identificar infecciones pasadas y  
apoya la diferenciación entre  
infección primaria y secundaria, esta  
última asociada a mayor riesgo de  
dengue grave (Colcan Ecuador,  
2.5. Manejo clínico y tratamiento  
No existe en la actualidad un  
tratamiento  
antiviral  
específico  
contra el dengue, por lo que el  
manejo se centra en el control  
sintomático, la hidratación adecuada  
y la vigilancia estrecha de los signos  
de alarma (Dengue Visual Atlas,  
2025). El manejo hídrico cuidadoso  
ni insuficiente ni excesivo es  
2
025). En contextos de mayor  
considerado un pilar terapéutico,  
pues tanto la deshidratación como la  
disponibilidad tecnológica, la  
reacción en cadena de la polimerasa  
con transcriptasa inversa (RT-PCR)  
permite además identificar el  
serotipo circulante, información  
epidemiológica relevante para la  
vigilancia y para anticipar el riesgo  
poblacional de formas graves  
sobrecarga  
de  
líquidos  
por  
administración excesiva pueden  
agravar el pronóstico, en particular  
durante la fase crítica de fuga  
plasmática (AMIP, 2025). Para el  
control de la fiebre y el dolor se  
recomienda el uso de paracetamol,  
evitando los antiinflamatorios no  
esteroideos y el ácido acetilsalicílico,  
dado el riesgo de sangrado asociado  
a su efecto antiplaquetario en un  
contexto de trombocitopenia.  
(
Asociación  
Infectología  
025).  
Mexicana  
Pediátrica  
de  
[AMIP],  
2
La combinación adecuada de estas  
pruebas según la fase de la  
enfermedad NS1 o RT-PCR en  
fase febril temprana, IgM en fase  
tardía reduce la probabilidad de  
La transfusión de hemoderivados  
debe reservarse para los casos de  
sangrado  
activo  
clínicamente  
resultados falsos negativos  
y
significativo o de trombocitopenia  
grave (por debajo de 10 000  
plaquetas por microlitro) con riesgo  
de procedimientos invasivos, y no  
constituye la base de los algoritmos  
de confirmación de laboratorio  
recomendados  
AMIP, 2025).  
regionalmente  
(
debe manera  
indicarse  
de  
profiláctica únicamente en función  
919  
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Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
2
del recuento plaquetario (AMIP,  
025). Los principales objetivos del  
para transmitir el virus, y los modelos  
2
predictivos basados en variables  
climáticas y de vigilancia genómica  
(Valencia González, 2026).  
control del dengue en el ámbito  
comunitario, en cambio, apuntan a  
evitar la reproducción del mosquito  
Aedes aegypti y a proteger a las  
personas de las picaduras (Lu et al.,  
Vacunación: estado actual de la  
vacuna TAK-003 (Qdenga®)  
2023); el uso de repelentes y  
En los últimos años se ha  
mosquiteros, junto con la eliminación  
de posibles criaderos como baldes  
con agua estancada, contribuye a  
incorporado  
adicional  
una  
herramienta  
la  
de  
prevención:  
vacunación. Actualmente existen  
dos vacunas autorizadas contra el  
dengue, Dengvaxia® (CYD-TDV), de  
Sanofi Pasteur, y Qdenga® (TAK-  
reducir  
la  
probabilidad  
de  
transmisión.  
2.6. Prevención, control vectorial y  
003), desarrollada por la Universidad  
vacunación  
de Mahidol y el laboratorio Takeda,  
además de otros candidatos en  
fases avanzadas de desarrollo  
clínico (Organización Mundial de la  
Salud [OMS], 2024). La vacuna  
Las estrategias clásicas de control  
del dengue se basan en el control  
integrado del vector: eliminación de  
criaderos,  
fumigación espacial en brotes  
activos campañas de  
comunicación comunitaria (MSP,  
024a). Sin embargo, la evidencia  
uso  
de  
larvicidas,  
CYD-TDV riesgo  
mostró  
un  
y
aumentado de dengue grave y  
hospitalización  
seronegativos  
en  
niños  
sin  
2
vacunados  
acumulada muestra que los índices  
entomológicos tradicionales tienen  
una capacidad predictiva limitada  
frente a los brotes, lo que ha  
antecedente de infección previa,  
razón por la cual su indicación fue  
restringida a personas con infección  
previa confirmada; ante la baja  
demanda comercial derivada de  
estas restricciones, el fabricante  
anunció en junio de 2025 el cese de  
su producción (AMIP, 2025).  
impulsado  
la  
búsqueda  
de  
herramientas  
complementarias,  
incluida la liberación de mosquitos  
portadores de la bacteria Wolbachia,  
que reduce la capacidad del vector  
920  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
La vacuna TAK-003, en cambio, es  
una vacuna atenuada tetravalente  
construida sobre un esqueleto del  
Latina, y su introducción debe ir  
acompañada de sistemas robustos  
de farmacovigilancia y de una  
serotipo  
DENV-2,  
que  
ha  
estrategia  
de  
bien  
comunicación  
diseñada  
demostrado un perfil de eficacia y  
seguridad favorable tanto en  
comunitaria  
(Organización Panamericana de la  
Salud [OPS], 2025).  
personas  
seropositivas  
como  
seronegativas, aunque con datos de  
eficacia todavía limitados frente a los  
serotipos DENV-3 y DENV-4; un  
seguimiento reciente en viajeros  
vacunados en Alemania confirmó,  
además, un perfil de tolerabilidad  
aceptable, con reacciones locales y  
sistémicas generalmente leves y  
autolimitadas (Jelinek et al., 2025).  
La OMS recomienda actualmente su  
uso en niños de 6 a 16 años en  
entornos de alta intensidad de  
transmisión, definidos por una  
seroprevalencia a los 9 años  
superior al 60 % o por una edad  
promedio de hospitalización por  
dengue menor a 16 años; hasta  
contar con mayor evidencia sobre el  
Para Ecuador, país donde circulan  
simultáneamente tres serotipos y  
donde la seroprevalencia varía  
considerablemente entre regiones  
costeras, amazónicas y de frontera,  
la eventual incorporación de TAK-  
0
03 al esquema nacional de  
inmunización debería sustentarse en  
estudios de seroprevalencia  
específicos por edad zona  
y
geográfica, siguiendo el modelo  
piloto recomendado por la OMS para  
la introducción subnacional selectiva  
de la vacuna (Marín et al., 2025;  
OPS, 2025).  
3. Conclusiones  
perfil riesgo-beneficio frente  
DENV-3 DENV-4  
a
Millones de personas en todo el  
mundo continúan siendo afectadas  
por el dengue cada año, lo que lo  
mantiene como un problema  
prioritario de salud pública en las  
áreas tropicales y subtropicales del  
y
en  
seronegativos, la organización no  
recomienda su uso programático en  
entornos de transmisión baja o  
moderada (Marín et al., 2025; OMS,  
2024). La vacuna se encuentra  
planeta. de  
La  
declaratoria  
aprobada y en uso en más de 40  
países, entre ellos varios de América  
emergencia de grado 3 por parte de  
921  
Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 9, Núm. 17 (Ed. Ene  Jun  
026) ISSN: 2737-6273  
Dengue y sus complicaciones clínicas: Actualización epidemiológica, clínica y terapéutica (2023-2026).  
2
la OMS en diciembre de 2023 y la  
inclusión del virus entre los  
patógenos prioritarios en 2024  
confirman que la enfermedad ha  
adquirido una dimensión global que  
trasciende los patrones estacionales  
previamente descritos.  
de la mortalidad asociada al dengue  
grave. De igual manera, el  
reconocimiento oportuno de los  
signos de alarma durante la fase  
crítica de la enfermedad dolor  
abdominal  
intenso,  
vómito  
persistente, sangrado de mucosas y  
caída del recuento plaquetario—  
sigue siendo la herramienta clínica  
más costo-efectiva para evitar  
desenlaces fatales, especialmente  
La  
coexistencia  
de  
múltiples  
serotipos, documentada tanto a nivel  
mundial como en el territorio  
ecuatoriano,  
donde  
circulan  
en  
contextos  
con  
recursos  
actualmente DENV-1, DENV-2 y  
DENV-3, continúa siendo un factor  
determinante de la gravedad de los  
brotes, debido al riesgo de  
diagnósticos limitados.  
La incorporación de la vacuna TAK-  
003 (Qdenga®) representa un  
avance significativo, pero su eficacia  
parcial frente a los serotipos DENV-  
amplificación  
infecciones  
inmunológica  
secundarias.  
en  
La  
experiencia reciente de Ecuador, con  
3
y
DENV-4  
en  
junto  
personas  
con las  
6
1 352 casos y 76 defunciones en  
024 y la declaratoria de epidemia  
seronegativas,  
2
recomendaciones restrictivas de la  
OMS para su uso programático,  
obligan a entenderla como un  
complemento y no como un sustituto  
de las estrategias tradicionales de  
control vectorial. La decisión de  
introducirla en el esquema nacional  
de inmunización de Ecuador debería  
basarse en estudios locales de  
seroprevalencia por edad y zona  
geográfica.  
nacional en enero de 2025,  
evidencia que el país continúa  
siendo particularmente vulnerable,  
en especial en las provincias de la  
Costa y la Amazonía.  
El fortalecimiento del diagnóstico de  
laboratorio,  
mediante  
la  
disponibilidad oportuna de pruebas  
de antígeno NS1 y de anticuerpos  
IgM/IgG según la fase clínica,  
constituye un pilar esencial para la  
detección temprana y la reducción  
Finalmente, la adopción de una  
estrategia integral que combine  
922  
Chavarría-Cedeño et al. (2026)  
vigilancia  
entomológica robusta, diagnóstico  
oportuno, manejo clínico  
protocolizado según la fase de la  
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