Revista Científica Arbitrada en Investigaciones de la Salud ‘‘GESTAR”. Vol. 9, Núm. 18 (Ed. Esp.
Septiembre 2026) ISSN: 2737-6273
Asociación entre los estilos de vida y la prevalencia de hipertensión arterial en población adulta: una revisión
sistemática.
enfermedad, por lo que el estudio de
los estilos de vida resulta relevante
para identificar conductas asociadas
con la hipertensión arterial (3,4).
Desde el ámbito clínico, los estilos
de vida constituyen un aspecto
importante para la prevención y
control de la hipertensión arterial. La
alimentación con elevado consumo
de sodio y alimentos procesados se
relaciona con un mayor riesgo,
mientras que una dieta con frutas,
verduras y menor cantidad de sal
favorece el control de la presión
En las Américas, la hipertensión
afecta a más del 35 % de las
personas de 30 a 79 años y
constituye el principal factor de
riesgo para los infartos y accidentes
cerebrovasculares, eventos que en
conjunto provocan más de 2,2
millones de muertes cada año en la
región (5). En Latinoamérica, su
presencia se relaciona con factores
de riesgo vinculados con los estilos
de vida, como el exceso de peso, la
alimentación poco saludable, la
inactividad física y el consumo de
tabaco y alcohol (6). En Ecuador, las
estimaciones de 2024 indican que el
arterial
(8,9).
Una
revisión
sistemática de 2024 encontró
asociación entre un mayor consumo
de alimentos ultraprocesados y
mayor riesgo de hipertensión (10).
La actividad física regular puede
reducir la presión arterial, mientras
que el sedentarismo se ha
relacionado
con
efectos
desfavorables sobre la salud
cardiovascular (11,12). Asimismo, el
tabaquismo, el consumo de alcohol y
el exceso de peso se han asociado
con mayor riesgo de hipertensión
28 % de los adultos de 30 a 79 años
presenta hipertensión, equivalente a
aproximadamente 2,4 millones de
personas, mientras que cerca de 1,7
(13,14). También se ha identificado
millones
no
mantienen
la
relación entre un mayor consumo de
azúcares y el riesgo de desarrollar
esta enfermedad (15). Estos factores
pueden ser abordados mediante
educación, promoción de hábitos
saludables y seguimiento desde
enfermería.
enfermedad bajo control (3). La
presencia de factores modificables
en este contexto resalta la
importancia de promover hábitos
saludables para su prevención y
control (7).
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